Jota y electrónica se encuentran en «Cien años de Castora», el álbum de Castora Herz
El productor palentino Castora Herz lanza una campaña de crowdfunding para su primer álbum que fusiona folclore y electrónica.

Desde Palencia, el productor Castora Herz impulsa uno de los proyectos más singulares del panorama electrónico actual: un álbum que toma como punto de partida la música tradicional de Castilla y León para dialogar con la producción electrónica contemporánea. Bajo el título Cien años de Castora, el trabajo nace como un homenaje personal y, al mismo tiempo, como una reflexión colectiva sobre la memoria cultural.
El proyecto se articula en torno a la figura de su abuela, Castora Hernández Raposo, nacida en 1925 en Tierra de Campos. A partir de esa historia familiar, Castora Herz construye un relato sonoro que pone en valor a todas esas generaciones anónimas que han sostenido la tradición oral y musical del territorio. El resultado no busca reproducir el folclore de forma literal, sino reinterpretarlo desde un lenguaje actual, donde conviven melodías populares, ritmos electrónicos y diseño sonoro.
Esta fusión, que el propio artista define como folktrónica, se apoya en estructuras de jota, seguidillas o agarraos, tratadas con sintetizadores, samplers y herramientas digitales para generar un sonido que conecta pasado y presente sin nostalgia.
Un álbum colectivo con raíz territorial
Cien años de Castora ha sido producido íntegramente en Ampudia (Palencia) y cuenta con 15 composiciones en las que participan diferentes artistas y voces vinculadas a la escena cultural y musical del territorio. Entre ellas se encuentran colaboraciones con Delameseta, Cristina Len, María Alba (El Naán), Yoel Molina (Casapalma) o Miguel “Sator” Sánchez, además de aportaciones de voces populares ligadas directamente a la tradición local.
Para hacer realidad el proyecto, Castora Herz ha puesto en marcha una campaña de financiación colectiva, planteada no solo como un medio para editar el disco, sino como una forma de implicar a la comunidad en el proceso creativo. Las recompensas incluyen desde formatos físicos especiales hasta experiencias culturales y actuaciones en directo.
Lejos de una mirada folclórica clásica, este trabajo propone llevar la música de raíz a nuevos espacios, conectándola con públicos que habitualmente transitan la electrónica, el club y la experimentación sonora.




