Híbrida Fest cumplió con las expectativas
Bass & Crash arrasó, sí, pero no fue el único que conectó con el público en la tercera edición de Híbrida Fest, a pesar de la ausencia de Lady Waks

Híbrida Fest dejó en Córdoba una de esas jornadas que trascienden el simple desfile de nombres para convertirse en una declaración de intenciones.
La propuesta se articuló en torno a dos escenarios claramente diferenciados. Uno miraba hacia la raíz más clásica: fraseos old school, electro-break noventero y estructuras rítmicas ligadas a la memoria rave. El otro apostaba por una lectura contemporánea, con graves más pesados, una pegada más compacta y una producción adaptada al lenguaje actual del club. Lejos de sentirse como mundos opuestos, ambos espacios funcionaron como dos capítulos de una misma historia.
El público entendió perfectamente esa narrativa. Hubo movimiento constante entre stages y una respuesta muy receptiva durante toda la jornada. No se percibía una pista pendiente solo del momento viral o del nombre principal, sino una audiencia abierta a recorrer distintas capas del sonido breakbeat, algo fundamental para dar profundidad al evento.
La nota negativa llegó con la cancelación de Lady Waks por problemas de visado. Su ausencia se notó, especialmente por el peso que tenía dentro del cartel, aunque la programación mantuvo suficiente consistencia como para sostener el nivel general del festival.
Rennie Pilgrem, DJ Karpin y Bass & Crash encarnaron el espíritu de Híbrida
En lo musical, Rennie Pilgrem firmó una de las actuaciones más solventes del día. Su set destacó por la autoridad en cabina, el control del ritmo narrativo y una construcción basada en el desarrollo progresivo más que en el impacto inmediato. Fue una clase de experiencia y lectura de pista.
También dejó muy buenas sensaciones DJ Karpin, con una sesión contundente y estructurada, marcada por transiciones limpias y una selección eficaz que mantuvo la energía sin caer en excesos. Otro de los momentos más celebrados llegó con el b2b entre Yo Speed y Guau, una colaboración con verdadero diálogo musical, relevos inteligentes y una dinámica fluida que conectó de forma natural con el público.
El punto más alto de la noche llevó el nombre de Bass & Crash. Su actuación fue la que mejor resumió la esencia de Híbrida Fest: integrar la escuela clásica y la producción actual en un mismo discurso coherente. Supieron alternar tensión y respiración, dureza y groove, memoria y presente, generando una conexión total entre cabina y pista.




