Alicia Nurho desvela ‘Raptus’
Una compositora que combina espiritualidad, experimentación sonora y una visión femenina única dentro del panorama electrónico contemporáneo

Con “Raptus”, Alicia Nurho pone punto final al proyecto que empezó con “Et Lux” y “Velut Speculum”. Este cierre busca mostrar hasta dónde ha llegado su evolución como artista. En esta nueva etapa, Nurho combina lo electrónico con lo emocional, creando un sonido que se siente sincero, lleno de intensidad y vulnerabilidad. Cada pieza del tríptico refleja una parte de su crecimiento, tanto personal como musical.
Su sonido característico
Raptus nace de la idea de perder el control por un instante y dejar que la emoción tome el mando. Es una pieza corta pero muy potente, que empieza en silencio y poco a poco va creciendo con capas de sonidos, voces y ritmos que se entrelazan. No busca ser bonita ni perfecta: busca ser real. Lo que se escucha es puro impulso, una mezcla de calma y caos que te deja con la sensación de haber vivido algo intenso, aunque dure solo unos segundos.
El violín como parte de la escena
Por primera vez, Alicia mete su violín dentro del tema, no como acompañamiento, sino como si hablara con él. Su sonido se mezcla con los sintetizadores y crea una conexión muy íntima, como si el instrumento dijera lo que las palabras no pueden. En la producción, Fernando Monedero logra mantener ese equilibrio entre suavidad y fuerza, haciendo que todo suene bien y natural, sin exagerar ni disfrazar nada.

Una creadora sin ataduras
Después de años como violinista y colaborando con artistas como Amaral, Paradise Lost o Paula Mattheus, Nurho decidió seguir su propio camino. Su diagnóstico de TDAH cambió su forma de entender la creatividad, ayudándola a aceptar su forma distinta de procesar el mundo. “Raptus” no es solo una canción: es una declaración de libertad




