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Chicote, a punto de llegar a las manos con el cocinero del “El Racó Marítim”

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El cocinero más famoso de la televisión llegó a Valencia para ayudar a un restaurante especializado en paellas, pero que contaba con un equipo inexperto y completamente desorganizado.

Una noche de miércoles más, Alberto Chicote volvía a ser llamado por un restaurante en peligro de cierre. En esta ocasión, el cocinero viajaba a Valencia, ciudad conocida por ser punto turístico de nuestro país por sus playas y ofertas gastronómicas. Y en plena playa de La Malvarrosa estaba “El Racó Marítim”, restaurante especializado en paellas y regentado por un matrimonio.

Nada más llegar, el cocinero conoció a Vicente, uno de los propietarios del negocio. Según su opinión, el problema por el que el restaurante no funcionaba era la cocina. El cocinero no tenía apenas experiencia en el mundo de la cocina, y la organización dentro de esta era un completo desastre. Y aunque en parte tenía razón, su mujer tenía una opinión un poco diferente a la de su marido del porque el restaurante no funcionaba. Según ella, su marido no la dejaba dirigir el negocio y solo conseguía que los servicios fueran mucho más caóticos.

Chicote, a punto de llegar a las manos con el cocinero del “El Racó Marítim”

Tras hablar con las dos partes, Chicote no supo a quien creer pero decidió primero probar la oferta que ofrecía el “Racó Marítim”. El chef no pudo dar crédito cuando supo, que teniendo el mar enfrente suyo, el pescado que estaba comiendo no era fresco: “Vaya mierda… ¿No? Vendes pescado de piscifactoría mientras estoy mirando al mar. Vendes calamares congelados mientras estoy mirando al mar”. Pero las sorpresas no acababan para el chef. En medio de la prueba de comida pudo ver como en el suelo del local había una cucaracha. “No sabía que tenías más clientes esperando. Allí tienes una cucaracha”, exclamó el chef.

Después de una decepcionante cata de menú, Chicote decidió ver como funcionaban todos en el servicio real, y así ver cuál era el verdadero problema que tenía el negocio.

Alberto no tardó mucho en ver el caos del que se apodero la cocina. Comandas que se cantaban pero que no se escribían en papel, platos que salían mal, que no salían o que simplemente eran devueltos por su mala calidad, un cocinero que tomaba el servicio con “mucha calma”, y una pareja de dueños que lo único que hacían eran chillar y no ponerse de acuerdo entre ellos. Pero si el primer servicio fue un caos, en el segundo, el chef tuvo que vivir uno de los momentos más tensos de la temporada.

Chicote, a punto de llegar a las manos con el cocinero del “El Racó Marítim”

El cocinero, que no hacia ningún tipo de caso a las indicaciones que le daba Alberto, no dudo en encararse con él después de que este le llamara embustero. “A mí no me llamas embustero. A mí no me llames embustero”, repetía una y otra vez el cocinero mientras se acercaba peligrosamente a Chicote. Otra persona que llegó a su límite fue la mujer de Vicente, quien después de protagonizar delante de todos los clientes una desagradable discusión con su marido, abandonada el servicio.

Tras hablar con el matrimonio, el equipo de “Pesadilla en la Cocina” renueva el restaurante, y Chicote les enseña la nueva carta. Pero, aunque había muchas ilusiones puestas en el nuevo servicio, todo volvió a ser un desastre. Local nuevo, organización nueva, carta nueva… una reinauguración que le quedó demasiado grande a “El Racó Marítim”.

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