Murillo Fest ultima su primera edición
En un contexto en el que lo artístico lucha por librarse de los grilletes que impone el sistema político, Murillo Fest opta a reivindicar la cultura andina

Un nuevo festival independiente situado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, está atrayendo la atención internacional por su apuesta por la música electrónica local y comunitaria en un contexto político y económico difícil. Murillo Fest, organizado por Saqra Collective junto a la plataforma artística Primavera Anónima, se llevará a cabo del 15 al 17 de febrero en el espacio cultural Tercer Patio, y busca poner en primer plano la escena electrónica boliviana y sus conexiones con sonidos tradicionales urbanos.
La iniciativa se define como un festival autogestionado y autofinanciado que combina sets de DJ’s, actuaciones en vivo y elementos culturales propios de la región, creando un puente entre la música electrónica experimental y ritmos vinculados a la tradición andina y carnavalesca, como la cumbia, el huayno o la morenada. Este enfoque refleja un intento deliberado de integrar identidades culturales locales con prácticas sonoras contemporáneas, promoviendo una narrativa musical que nace de las calles y de la propia comunidad.
El line-up reúne a artistas vinculados a redes underground de Bolivia y países vecinos, con nombres como Anita B Queen, Juana Rozas, doppel gangs, La Luz Mandarina y Maiq Jordan, entre otros. Muchos de ellos han desarrollado su trabajo fuera de la atención mediática común, lo que hace de Murillo Fest una plataforma clave para visibilizar talentos emergentes que operan al margen de la escena comercial.
Un festival que se erige en condiciones adversas
El contexto en el que surge Murillo Fest no es ajeno a la realidad social del país: la escena artística boliviana enfrenta desafíos significativos, desde infraestructura limitada hasta la interrupción frecuente de actividades culturales debido a la inestabilidad política. Para los organizadores, este festival es tanto una celebración como una forma de resistencia, utilizando la música y la celebración como herramientas para fortalecer los vínculos comunitarios y afirmar la presencia de una cultura electrónica local. Un carácter reivindicativo a través del arte que recuerda a iconos como Bansky.
Así, este evento no solo ofrece tres días de música y comunidad, sino también una declaración cultural y política: una invitación a celebrar, conectar y sostener la escena underground boliviana en tiempos de incertidumbre.




